No moriré, aunque mañana me olviden
y sepulten mi cuerpo
y mi voz desaparezca.
y sepulten mi cuerpo
y mi voz desaparezca.
No moriré, aunque el mundo continúe
y los afanes alejen a los que me lloren,
y se concentren en sus dolores cotidianos,
olvidándose ellos también de vivir.
No moriré, aunque se acabe este siglo,
y comience uno nuevo que se rinda ante otro,
y que los carros vuelen y las máquinas besen
a aquellos que no se atreven a amar.
No moriré, porque si escribo y lo grabo,
en video u en audio,
todo lo que he sido alcanzó la eternidad.
No moriré, pues mientras suene un verso
que alguien recuerde, que alguno musite,
que uno se escriba,
en la piel o en el alma,
por siempre viviré.
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